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Historia de las monedas en México

Antes de la conquista, en México los pagos eran muy diferentes. Cuando los españoles llegaron a nuestro territorio se encontraron con que el cacao, las cuentas de jade o jadeíta conocidas como chalchihuis, las mantas de algodón o patolcuachtli se usaban para pagar.

Durante los primeros años del México Virreinal se siguieron usando y se agregaron otros como los cañones de pluma de pato rellenos de oro y las hachuelas o tajaderas de cobre con forma de la letra griega tau. Para la tercera década del siglo XVI aparecieron las primeras monedas acuñadas en nuestro país.

Las monedas como las conocemos hoy son de origen griego. Los romanos, que fueron grandes admiradores de la cultura griega, adoptaron su uso y las llevaron por todo el Mediterráneo. Cuando los españoles llegaron comenzaron a acumular metales preciosos y una década después produjeron la primera.

Las primeras monedas mexicanas estaban hechas de oro y cobre, se conocían como “pesos de tepuzque”. Estas monedas equivalían en peso a una moneda española llamada “castellano”. Como este fue el primer criterio para su creación el nombre de “peso” se conservó y esto se puede ver en distintas partes de América Latina, que usan el mismo nombre para su moneda.

En 1535 se estableció la Casa de Moneda de México. El mandato del rey Carlos I incluía la petición de grabar una “M latina”, para hacer notar que se hizo en México. Un año después se acuñaron las primeras monedas.

El primer material de las monedas mexicanas fue la plata. Sus denominaciones fueron: 4, 3, 2, 1 y ½ real. También se hicieron monedas de 4 y 2 maravedíes (una moneda española de baja denominación) para uso de la población indígena, que no aceptó sus uso. De estas monedas se hicieron 2 series. En ellas se mencionaba a “Carlos y Juana reyes de España e Indias”.

La moneda de “Carlos y Juana” fue reemplazada por la llamada “macuquina”. Esta se usó entre el reinado de Felipe II y Felipe V. Su fabricación fue de menor calidad pero circularon por todo el mundo gracias a las nuevas rutas comerciales entre América y Asia. La primera moneda fechada apareció en esta época, en 1607, bajo el reinado de Felipe III.

A partir de 1732, en el segundo gobierno de Felipe V, aparecieron las monedas de cordón, este las protegía de mutilaciones y limaduras. A partir de entonces se buscó diseños más elaborados como los columnarios (en que el mundo dividido en 2 hemisferios se unía por una corona) y las peluconas (que mostraban al rey con armadura y una enorme peluca).

En 1771 Carlos III cambió el tipo de las piezas de plata y un año después surgieron monedas en que se veía en el anverso el busto del rey; los diseños de oro que mostraban al rey con peluca, abandonaron este diseño para volverse más parecidas a las de plata. Posteriormente se crearon monedas con denominaciones más bajas y con diseños más sencillos.

Durante la independencia los poseedores de metales preciosos los ocultaron para evitar robos. Debido a esto escaseo el dinero y se acuñaron “monedas de necesidad”. Algunas de ellas seguían el diseño oficial de los realistas pero también aparecieron algunos nuevos. Las monedas de esta época están hechas en plata y cobre (que se volvió popular por la escasez de metales preciosos).

Durante la guerra de independencia se introdujo la primera moneda fiduciaria en México. Este tipo de moneda el valor no se da por el metal del que está hecha, sino por la confianza de quienes la usan. Estas fueron ordenadas por Morelos y se ofrecía el pago de su valor en oro o plata cuando los insurgentes ganaran la guerra. En ocasiones en que el ejército comandado por Morelos tuvo acceso a metales preciosos las monedas se acuñaban en ellos. Durante esta época fue común la aplicación de resellos sobre las monedas, estos se aplicaban cuando uno de los bandos obtenía un botín para darle validez ante sus seguidores.

Durante los primeros gobiernos independientes se acuñaron monedas de oro y plata. Durante el gobierno de Agustín de Iturbide se acuñaron monedas con su imagen. Posteriormente, durante el gobierno de Guadalupe Victoria se realizaron diseños inspirados en la revolución francesa que recurrían a símbolos de libertad y justicia. Desde 1923 se incluyó al escudo nacional en el anverso y hasta 1905 tenía la leyenda “República Mexicana”, hoy dice “Estados Unidos Mexicanos”.

Durante el segundo imperio se comenzó a usar el sistema decimal en las monedas mexicanas. Este cambio había sido propuesto por el gobierno de Benito Juárez en 1861 pero fue hasta 1864 que el Emperador Maximiliano I ordenó la acuñación de los primeros “pesos” bajo el sistema decimal. Al regresar el gobierno republicano se oficializaron las monedas de “balanza” (imagen que llevaban en el anverso), que funcionaron entre 1869 y 1905.

La revolución fue otra oportunidad para que surgieran distintos tipos de moneda. Entre ellas está la única moneda con una proclama política, decía “Muera Huerta”. Después de la revolución las monedas comenzaron a fabricarse con metales industriales. Para finales del siglo XX el valor de la moneda había caído tanto que en 1992 se decretó la creación de nuevas monedas con un sistema de 1000 unidades anteriores por una nueva: los nuevos pesos. Los diseños han tenido variaciones pero hasta la fecha seguimos usando esos pesos a los que se les quitaron 3 ceros.

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